Un espacio compartido entre niños necesita normas claras y una forma predecible de resolver los roces cuando aparecen. Así es como actuamos, paso a paso.
Ante un comportamiento conflictivo, lo primero es siempre un aviso directo al niño o niña implicado, explicando qué norma se ha saltado y qué se espera a partir de ahora.
Si el comportamiento persiste tras el aviso, se aplica un silencio temporal del chat, y se intenta resolver la situación hablando con buena voluntad. Muchas veces basta con dar un momento para que la situación se calme.
Si el conflicto no se resuelve con el mute, es posible restringir temporalmente el acceso a determinadas zonas del juego (por ejemplo, la construcción de otro niño) hasta que la situación se solucione.
En todos los casos que lo requieran, se informa a la familia de lo ocurrido, para buscar juntos una solución a medida de cada situación. No hay un método automático igual para todos.